Despersonalizar la lucha
- Leonardo Ramos
- 19 mar 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 20 abr 2020
Durante mucho tiempo los venezolanos hemos observado como las estrategias utilizadas por cada uno de los sectores, oficiales y disidentes; se centra única y exclusivamente en el ataque, desprestigio y ofensa al contrario.
En el caso del sector oficial no dejan de calificar al contrario haciendo uso de la mayor cantidad de adjetivos posibles: Escuálidos, golpistas, oligarcas, pitiyanquis, etc., para quien ha estudiado la historia y las técnicas de corte marxista, es de su conocimiento que esta estrategia no es nueva y obedece a una técnica que tiene como objetivo descalificar al interlocutor, para que de manera casi paralela restarle fuerza a su discurso, es decir, atacan al mensajero no el mensaje.
Desde el otro bando, la disidencia política de la nación y siguiéndole el juego al gobierno, trata de dictador, golpista, asesino, etc.; a quien en este momento funge como presidente de Venezuela.
En el primero de los casos y como ya mencioné, es una técnica propia e intencional de quienes mantienen una óptica marxista leninista del mundo, es decir, hasta cierto punto es entendible; ahora bien del otro lado quienes en teoría defienden una tesis distinta de nación, es de mi parecer que mantienen una visión errada de cómo encaminar la lucha.
Partamos desde el principio, todos sabemos que la mayoría de los seguidores del presidente poco saben en realidad que significa el socialismo como ideología política y económica, qué propone, en qué se fundamenta. Prueba de ello son las encuestas, en las cuáles aunque la simpatía por el presidente aún se mantiene aunque sea de manera precaria, a la pregunta sobre si están de acuerdo con la propiedad privada, más del 80% de la población dice que sí; es decir, si conocieran en realidad los postulados socialistas de Marx, tendrían que saber que dentro del famoso manifiesto comunista, una de las condiciones necesarias para la implantación de un sistema de este tipo, es la eliminación de la propiedad privada.
Esto nos lleva a suponer que las personas no apoyan un sistema socialista mucho menos un socialismo del siglo XXI, más bien apoyan a quién lo está implementando, en pocas palabras, los seguidores del chavismo son en esencia eso: “Seguidores del chavismo”; o lo que es lo mismo la gente No es Socialista, es Chavista.
Si entendemos esto último, si comprendemos la esencia del párrafo anterior; ¿No sería lógico despersonalizar la lucha en el presidente, dejando atrás el ataque directo al ser humano y empezar a luchar en contra del sistema que quiere imponer?.
La lucha no debe ser en contra de una persona, debe ser en contra de las políticas que ésta persona está implementando.
A veces me gusta poner a prueba a las personas en cuanto a esta última reflexión y con una simple pregunta demuestro a qué se refieren mis palabras: Supongamos que el día de mañana el presidente rectifica muchas de sus posturas, comienza una política económica acertada, disminuye los índices de criminalidad e incluso se muestra interesado en plantear un verdadero diálogo con los sectores políticos, sociales y económicos de la nación… ¿Mantendrías tu postura de radical oposición?... Luego de dudas, silencios y posibles balbuceos generados imagino por lo inverosímil del planteamiento, muchos terminan aceptando que de ser ese el panorama posiblemente cambiarían su posición. Es decir el problema no puede seguir siendo una persona, debemos empezar a entender que el verdadero enemigo es el sistema que se quiere imponer, porque las leyes, restricciones, ahorcamientos económicos, etc. todos parten de esta causa común.
¿Para qué seguir empoderando a un ser humano, pudiendo enfilar nuestras baterías hacia el modelo político, económico y social que se quiere imponer y el cuál ha sido durante la historia un fracaso, para la generación de un verdadero desarrollo de país?.
Debemos despersonalizar la lucha, no radicalizar los contenidos de nuestros planteamientos y enfocarnos no sólo en luchar en contra del socialismo; sino en plantear el modelo de gobierno alternativo para que de una vez por todas los ciudadanos de nuestra nación puedan tener en sus manos la posibilidad de elegir entre varias alternativas formales de manejo de estado.
La lucha es a favor de un compromiso de estado con la seguridad interna y externa de la nación y en contra del alto índice de delincuencia; la lucha es por unas políticas económicas coherentes, en contra de la tasa de inflación más alta de Latinoamérica; la lucha es a favor del respeto a la propiedad privada y a una real política de inclusión social, en contra de un manipulación del concepto de propiedad social; la lucha es a favor de un real Estado de Derecho donde todos seamos iguales ante la ley sin importar tu condición social, política y/o económica, en contra de una aplicación de la justicia por conveniencia; la lucha es a favor de la independencia real de los poderes para asegurar el equilibrio y la pluralidad, en contra de los abusos que supone la concentración de los mismos en un solo grupo de personas; la lucha es a favor de políticas sociales coherentes y con objetivos claros de inclusión real, en contra de misiones asistencialistas que generan complacencia y dominio de las clases más humildes; la lucha es a favor de una verdadera libertad de expresión y derecho a la crítica; en contra de la represión y las decisiones arbitrarias que sesgan nuestro derecho de ver y escuchar más de una opinión; la lucha es a favor la paz social y la tolerancia; en contra de una extemporánea y dañina lucha de clases impuesta por una ideología política; la lucha es a favor de la libertad de pensamiento político, en contra de un modelo de retaliación; la lucha es por todos y cada uno de los venezolanos, en contra de la polarización en base a un color político.
“Todo movimiento anti algo implica una actitud puramente negativa. Carece de probabilidad alguna de triunfar. Sus apasionados ataques verbales sirven más bien de propaganda al programa combatido.
La gente ha de luchar por un ideal…”
Ludwig Von Mises 1956
“Otra Venezuela es Posible”
Lic. Leonardo Ramos
Organización Libertad y Democracia
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